Los Pactos de ONU: ¿nuevo delito en Cuba?

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Wilfredo Vallín Almeida

Por lo que  puede apreciarse, parece haber un nuevo delito contemplado en el Código Penal  y en la Ley de Procedimiento  Penal  (LPP), “delito” que nos parece interesante analizar por lo que puede implicar para el futuro.

Y ese análisis lo comenzaré  por lo que -desde hace ya muchos años- se ha entendido por DELITO y cuando éste existe o no existe.

Personajes como el italiano Cesare Bonesana, Marqués de Beccaria, con su afamado libro De los Delitos y de las Penas publicado en 1764, y el alemán  Paul Johann Von Feuerbach considerado autor,  en 1813,  del célebre apotegma jurídico Nullun crimen, nulla poena sine praevia lege, dieron un brusco giro a lo que se  denominaba entonces “derecho criminal ”.

Esas palabras de Feuerbach, traducidas a nuestro idioma y traídas a la actualidad, significan que   “para que una persona pueda ser detenida por determinado comportamiento, es imprescindible que su conducta esté recogida como delito en el Código Penal  vigente previamente  a su comisión. De lo contrario, NO HAY DELITO”.

Por supuesto que, en caso de infracción, (prevista y sancionada por la ley, repito) es procedente la detención de la persona y su conducción a una unidad de policía para el esclarecimiento de los hechos…pero me estoy refiriendo a la infracción de una norma penal REAL, no a una invención.

La Ley de Procedimiento Penal  vigente explica, como su nombre indica, las formas en que se actuará, por parte de las autoridades y de los operadores del Derecho,  ante las conductas delictivas.

Así, en su Título IV, Capítulo I, Artículos 241-244 la LPP  establece, con toda claridad, los casos en que procederá la detención de un individuo y que, por estar precisamente recogidos por ella, los torna en principio de  legalidad a la que todos, sin excepciones, estamos sometidos.

Detener, fuera de los casos que la ley establece, inventando  “figuras delictivas” que no existen en el Código Penal o situaciones no recogidas en la Ley de Procedimiento Penal, es sencillamente invadir una esfera de competencia que se atribuye   únicamente al Legislador y que en el caso cubano se llama, hasta donde sabemos, Asamblea Nacional del Poder Popular.

Y eso es precisamente lo que ocurre cuando un ciudadano es conducido a una unidad policía y no se le levanta Acta de Detención, o se le levanta, y lo que se escribe en ella como justificación de su arresto es… Interés de la CI (contrainteligencia), causa de detención que no aparece para nada donde debe estar obligatoriamente: en el lugar  de la LPP ya mencionado.

No podemos conceder legitimidad a órganos que se atribuyen una función que no les corresponde y que resulta tan importante para las relaciones sociales: la creación de  Derecho.

Por otra parte, los abogados de la Asociación Jurídica Cubana nunca hemos visto una prohibición legal estableciendo que la conducta de los ciudadanos, instando al gobierno a ratificar los Pactos  que firmó cuatro años atrás,  constituye delito de especie alguna.

Pero, y como pudiera  ocurrir con la reglamentación para otorgar o no tarjeta blanca a los ciudadanos que quieren salir del país y que tampoco hemos visto jamás, quizás ésta sobre los pactos exista, y no hayamos  podido leerla todavía.

De ser así, entonces, por favor,  publíquenla para que los ciudadanos conozcamos que, en Cuba, se ha instituido una nueva conducta prohibida por la ley: invocar los Pactos de la ONU.

Lic. Argelio M. Guerra

La elaboración en 1966 de los Pactos Internacionales de los Derechos Civiles y Políticos y de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, también conocidos como Pactos de Nueva York, presenta una estrecha relación con la gestación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.  Si bien esta última adolece del carácter vinculante para los Estados, la adopción de los Pactos viene a salvar esta falencia de la Declaración y desde la perspectiva del Derecho Internacional, establecen obligaciones jurídicamente vinculantes para aquellos Estados que lleguen a formar parte de dichos instrumentos convencionales.

Y es que dichos convenios sobre Derechos Humanos tienen una especial característica dada por la propia naturaleza de su objeto de protección, y que estriba en que entre las Partes existe un vínculo muy distinto del que pudiera existir  fruto de un Tratado en el que la reciprocidad en el cumplimiento de las obligaciones es lo que lo distingue. Los tratados sobre Derechos Humanos no establecen obligaciones reciprocas para los Estados firmantes, sino que estos se obligan a alcanzar metas superiores a su propio interés en la materia, además de que frente al incumplimiento de tales obligaciones el Estado infractor responde ante los organismos internacionales y la comunidad de Estados.

Suman ya más de un centenar de países que han firmando y ratificado ambos Pactos, también el gobierno cubano en el año 2007 al firmarlos dio muestras de la intención de obligarse en materia de respeto a los Derechos Humanos; tal y como en la actualidad se perfecciona el modelo económico, los cubanos esperamos con atención la ratificación del Pacto de los Derechos Civiles y Políticos y del Pacto de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales, como muestra de la voluntad política del gobierno de perfeccionar el respeto a los Derechos Humanos.

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